Es mi último día en Londres, me he pasado las últimas semanas tirada en una cama viendo películas, comiendo y durmiendo (cuando llevas tres meses viajando por toda Europa y has tomado más de 10 aviones no quedan ganas más que de descansar)
Mis papás me han llamado que depositaron un dinero porque aunque nadie lo crea, esta ciudad tiene sus rincones donde una adicta a las compras se puede volver loca. A pesar del cansancio y de odiar comprar para los demás, porque siempre es mejor comprar para uno mismo, me levanto a las 8 am dispuesta a trazar la ruta que tenía en mente.
Había ido al supermercado (siempre a comprar pan pita y hummus, porque las demás etiquetas no entendía un carajo), a unas tiendas, donde los turcos a ver cosas pero no muy lejos de casa. Mi amigo me señala en el mapa donde están las tiendas que debo ir, Lily Whites y Primark , además me dice que debo tomar un autobús hasta el “la tube” porque a nuestro barrio no llega el subterráneo y me advierte que traté de regresar antes de las 7 pm porque no estamos en un lugar muy seguro.
Camino unas cuadras hasta donde mis amigos los turcos y compro una tarjeta de “oneday travel car” que me permite acceder a los autobuses y el subterráneo, pienso que antes de abandonar Londres debo ir al lugar que más me impacto, amé por ser la cuna del nacimiento del “punk”.
Llego a Camden Town y todavía no han abierto nada , fiel a mis convicciones y mi estilo de vida he desayunado una vaso de coca light en casa con un cigarro , otra que compre donde los turcos , y una más caminando por tan fantástico sitio , luego de andar por más de tres horas mi cerebro está más despierto que nunca y mi vejiga explotando, tanto que el dolor se hace insoportable y el pantalón me deja sin aire , le pregunto a las chicas de H&M dónde está el baño y me dicen que no hay , enojada pago y salgo del lugar.
Me siento en la acera a fumarme un cigarrillo pensando ¿Cómo es posible que en una ciudad del primer mundo no haya baños? , seguramente en hasta en Pague Menos en mi país si hay, desesperada veo un restaurante de pollos y me digo: “Acá jamás me van a prestar el baño, tengo los labios rotos, un poco de hambre y bastante sed”, me acerco pido unas papás y la cuarta coca light del día, unos ingleses como de 14 años bromean sobre las estupideces que harán el fin de semana, mientras yo devoro las papas como si tuviera 3 días de no comer.
Acabadas las malditas papas me voy al baño y sorpresa: lo están limpiando , a punto de llorar un joven me dice “vaya al servicio de discapacitados” , toco la puerta y está ocupado , maldigo una y mil veces a la persona que está dentro, cuando sale finalmente entro y descargo los litros ingeridos con anterioridad , obviamente duro más de lo usual , saco de mi bolsa un legging y una sweater bastante flojo que recién acaba de comprar , pensando bueno va ser un día difícil necesito andar cómoda , la puerta vuelve a sonar y me enojo , solo falta que algún tarado me abra la puerta y yo en ropa interior, me apuro a cambiarme , ponerme las botas , el saco y salir lo más decente posible…He estado en el baño por al menos 6 minutos.
Solo me queda una última cosa por hacer y apurada sabiendo que afuera hay una fila de gente que me quiere matar , tiro de una cadena(la primera que vi) para dejar el baño limpio, tal y como me gusta encontrar un baño público, inmediatamente se activan todas las alarmas del lugar , en el baño suena un ruido y afuera también , abro la puerta y hay personal del restaurante preguntándome si estoy bien , y varias decenas de ojos clavamos en mi , salgo corriendo del lugar y mientras me dirijo a la estación me voy riendo a carcajadas a pesar del ridículo que hice por ser tercermundista,en que Gran Bretaña es verdaderamente un lugar atrasado…

Continuará ...
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