martes, octubre 25, 2011

A mitad del camino

A mitad del camino me sorprende una tarde con aires navideños. Eso me hace pensar en muchas cosas, sobre todo lo que ha sucedido desde hace mes y medio.

A mitad de camino he aprendido que hay gente de todo tipo, desde el imbécil que se sienta en primera fila y no le da espacio a la señora de la tercera edad hasta el chofer que me dijo que no lloverá más y que sabe que Dios estará conmigo siempre.

He aprendido a hacer infinidad de cosas empezando desde la más simple: salir de casa, hasta hace poco más de dos meses vivía en mi habitación, nunca veía el sol y estaba muy deprimida.

Aprendí a memorizar la ciudad viajando en autobús (cada día me da menos pánico), a respirar una noche y disfrutar caminando por el centro, a la exquisita música del bohemio que canta en la Plaza de la Cultura, al viento que me pega en la cara cuando pasa el tren, al sonido del mismo cuando se acerca, a rincones jamás imaginados.

También a trabajar con personas de diferentes nacionalidades , a conocer sus puntos de vista, a entender, aprendí a comprender que todos somos diferentes sea del país que se sea, a la gente que me grita por teléfono , a las cámaras de televisión , a los tacones , a los periodistas, a las fotos al maquillaje ,a “figuras faranduleras” ,a hablarles lindo a las personas que me son vomitivas y detestables, al olor a pollo cuando viajo en el autobús , a los vendedores , al tipo que me llama “mi amor” sin saber mi nombre , al risotto , al mocca café, a soportar viajar como una sardina a las 5 PM …

Al sentimiento de recompensa de pasar un día o un fin de semana con mi familia, con mis amigos , a llegar como una loca a buscar a mi gatos , a amar mis pijamas , mis medias , a llorar enfrente de personas que jamás imaginé ,a caminar enfrente de 350 almas mirándote ,hablar con desconocidos.

He engordado un poco , ignoro cuanto pero me dicen que me ven con más color , más viva algo que me enoja pero me ha sido imposible resistirme a las pastas , el risotto , el queso , la Nutella y la comida que amablemente me ofrecen mis compañeros de trabajo, la comida que me regresa a mi niñez y a Italia.

También he aprendido que no puedo desligarme de mi ascendencia ,simplemente no se puede negar la sangre ,amo y odio mis dos raíces y sólo me queda sacar lo mejor de cada una de ellas
A mitad de camino he aprendido que nunca es perdida , ni desperdicio, todo ha sido un gran aprendizaje valioso y si con mi trabajo le he ayudado a alguien , levantarme con una sonrisa y decirme a mi misma: Yo puedo hacer muchas cosas.

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